Francisco Javier Sánchez Bandera nació en Málaga el 4 de febrero de 1974. Se adentró en el mundo del flamenco de la mano de su padre, el Bonela, un interesante cantaor malagueño a quien este joven se lo debe prácticamente todo. No en vano, con sólo 12 años ya ganó su primer concurso y desde entonces ha conseguido un total de 140 premios, entre los que destacan varios en el Nacional de Córdoba y en La Unión.
No se le llamó ni carcelera ni guajira (por más que lleve ecos), tampoco debe llamarse tangos ya que, aunque esta sea su base, es utilizada por Rafael con gran anarquía. Sus más fieles seguidores fueron Manolillo El Herraó y Ángel de Alora, los dos de Málaga
Las malagueñas son uno de los cantes más representativos de Málaga y un modelo musical decisivo dentro del Flamenco. Desde los verdiales y los fandangos abandolaos hasta el cante libre de concierto, su huella se proyecta en la granaína y en buena parte de los cantes de Levante.
La taranta no puede explicarse solo desde una geografía cerrada. Entre Almería, Linares, La Unión y Málaga se tejió un sistema de cantes libres donde la malagueña, el fandango y la minería fueron dejando huella. En ese proceso, El Cojo de Málaga ocupa un lugar fundamental como fijador fonográfico y recreador de estilos fronterizos.
¿Son gaditanas las malagueñas del Mellizo y de Chacón? Este artículo revisa fuentes del siglo XIX, el caso de La Dolora y la biografía de ambos cantaores para mostrar que sus estilos son recreaciones personales de un palo ya malagueño, más que la creación de unas hipotéticas “malagueñas de Cádiz”.
Descubre cómo Miguel Poveda transforma Poema del Cante Jondo de Federico García Lorca en un tributo flamenco único. Un viaje por la Malagueña, Verdiales y Seguiriyas, con referencias a Juan Breva y a Silverio. Arte, poesía y emoción en estado puro.